Ronica Spute siempre quiso volver a la universidad para obtener su licenciatura, pero la vida se interponía. Su camino finalmente se despejó hace dos años gracias a un programa de Nevada que permite a ciertos estudiantes nativos estadounidenses asistir a la universidad de manera virtual y gratis.
Como integrante de la Moapa Band of Paiutes, la exención, junto con una beca de su tribu, le permitió a Spute, de 57 años, cursar una carrera de justicia
penal en la Universidad de Nevada en Las Vegas y graduarse en dos años. Fue un año menos de lo que tardó en obtener un título de asociado en el College of Southern Nevada, cuando solo podía permitirse tomar unas pocas clases a la vez.
“No creo que hubiera podido hacerlo si no hubiera podido estudiar a tiempo completo y dedicar todos los días a estudiar", declaró Spute. "No tuve que preocuparme por las finanzas. Lo único de lo que tenía que preocuparme era de comprender”.
Desde que el programa estatal de exención para nativos estadounidenses se estableció en 2021, ha crecido de unos 170 beneficiarios en su primer año a casi 700 durante el año escolar 2024-25.
“El hecho de que tengamos 700 personas que han tomado la decisión… de ir a la educación superior gracias a esto simplemente me hace muy feliz”, indicó la asambleísta Natha Anderson (demócrata de Sparks), quien patrocinó el proyecto de 2021 que creó el programa.
Pero el éxito de la exención ha elevado el costo del programa, que recibe una financiación estatal mínima, a 3,9 millones de dólares en el año escolar más reciente. Después de que la elegibilidad de la exención se ampliara en 2023 para cubrir más costos e incluir a más estudiantes, incluidos los de tribus fuera de Nevada, hubo intentos fallidos en la sesión legislativa de 2025 para reducir qué clases o programas podía cubrir la exención.
Un informe reciente del Kenny Guinn Center for Policy Priorities, una organización sin fines de lucro y no partidista, planteó preocupaciones sobre la sostenibilidad financiera del programa y recomienda asegurar financiación estatal dedicada para proteger el futuro del programa.
Abordar la financiación es una prioridad legislativa para la Junta de Regentes del Nevada System of Higher Education, que planea solicitar 13,4 millones de dólares para ello en el próximo presupuesto.
Anderson, que busca la reelección, señaló que quiere encontrar más dinero para la educación superior, no solo para financiar este programa de exención, sino para evitar nuevos aumentos de matrícula para todos los estudiantes.
Anderson explicó que la idea del programa se inspiró en las tasas de graduación de secundaria de los estudiantes nativos, que se desplomaron al 64% durante la pandemia, 5 puntos porcentuales por debajo de su nivel previo a la pandemia.
Aunque la tasa de graduación de los estudiantes nativos llegó al 75% en 2025, todavía está 10 puntos porcentuales por debajo de la tasa estatal. Anderson dijo que tiene la esperanza de que la brecha se reduzca a medida que el programa continúe.
Pero la exención no solo está ayudando a los graduados de secundaria a llegar a la universidad.
John Oceguera, integrante de la Walker River Paiute Tribe y el primer nativo estadounidense en desempeñarse como presidente de la Asamblea en la historia de Nevada, señaló que la exención ha sido crucial para mejorar el acceso y la equidad en la universidad para los estudiantes nativos e incluso ha motivado a adultos mayores a ir a la universidad para obtener un título por primera vez o regresar para uno más avanzado.
“El sistema universitario básicamente se asienta sobre tierras otorgadas", apuntó Oceguera, ahora cabildero. "Están en tierras que tradicionalmente eran de estas tribus, que les fueron arrebatadas, y creo que es justo que estos estudiantes puedan ir a esas instituciones y se les dé esa oportunidad de obtener una educación”.
La exención cubre el costo total de la matrícula y las cuotas para ciertos estudiantes nativos que son miembros o descendientes de miembros de tribus reconocidas a nivel federal, sin importar el nivel educativo o el tipo de título que estén cursando o el programa en el que estén inscritos, como la escuela de medicina. Los estudiantes que no buscan un título y toman una o más clases, o que buscan un certificado, también son elegibles. Los estudiantes también deben solicitar ayuda financiera federal y mantener un promedio de calificaciones de 2,0.
Aunque no hay un período de prueba, Daphne Emm Hooper, directora de la Office of Indigenous Relations de la UNR e integrante de la Walker River Paiute Tribe, dice que los estudiantes pueden recuperar la exención si mejoran sus calificaciones. Los estudiantes también pueden usar la exención para obtener tantos títulos como deseen.
Al principio comenzó como un programa compensatorio, es decir que cubría la matrícula y las cuotas restantes después de aplicar la ayuda financiera federal o becas. Este enfoque hizo que algunos estudiantes calificaran para la exención, pero no recibieran financiación de ella durante los primeros dos años.
Pero en 2023, otro proyecto de ley de Anderson (AB150) lo convirtió en un programa de entrada, es decir que permite aplicar primero la exención y dejar liberada la ayuda financiera adicional o las becas.
“Permite que muchos de nuestros estudiantes no salgan de la universidad con deudas, y les da la oportunidad de ser estudiantes y concentrarse en eso y tener éxito”. sostuvo Hooper.
Pero aunque el número de beneficiarios de la exención ha crecido, el número de estudiantes universitarios nativos en Nevada no ha variado mucho.
El otoño pasado, menos del 1% de los estudiantes del sistema de Nevada se identificaron a sí mismos como indígenas estadounidenses o nativos de Alaska, según un panel de datos del sistema. Los datos también muestran que la inscripción de estudiantes nativos ha fluctuado desde que alcanzó su punto máximo en 2016. Debido a que se creó hace apenas cinco años, todavía es demasiado pronto para saber si la exención está marcando una diferencia en la tasa de graduación de los estudiantes nativos estadounidenses, que se mide en un período de seis años.
Pero el sistema de Nevada está viendo una mejora en la tasa de estudiantes nativos de licenciatura que buscan un título por primera vez y continúan del primer semestre al siguiente: del 74% al 81% entre los años escolares 2021-22 y 2023-24.
Algunas universidades de Nevada están trabajando para difundir la información.
Spute dijo que se enteró del programa después de conectarse con la Tribal Education Initiative de la Universidad de Nevada en Las Vegas, que también la ayudó a orientarse en el proceso de solicitud de la exención. La Office of Indigenous Relations de la UNR trabaja para promover la exención en escuelas secundarias, comunidades tribales y departamentos de educación tribal. También realiza divulgación dirigida a estudiantes nuevos durante eventos de bienvenida para los estudiantes de primer año que ingresan.
Pero el informe del Guinn Center encontró que no todas las instituciones cuentan con estos recursos. Recomienda crear puestos u oficinas dedicadas a apoyar a los estudiantes durante el proceso de exención de cuotas, e incorporar un sistema automatizado que pueda identificar a estudiantes potencialmente elegibles dentro del proceso de admisión y de inscripción, al tiempo que se incrementa el apoyo para los estudiantes nativos una vez que están en la universidad, por ejemplo mediante mentorías.
Anderson dijo que una barrera para esto es la limitada financiación estatal.
Durante una reunión interina de un comité legislativo el 17 de febrero, el canciller del sistema educativo de Nevada, Matt McNair, dijo que el costo de todos los programas de exención de matrícula, incluidos los de la Guardia Nacional de Nevada y los jóvenes en hogares de acogida, “está poniendo presión sobre el sistema”.
De los cinco programas de exención del estado, que en conjunto atendieron a 1.800 estudiantes el año escolar pasado, la exención de matrícula para nativos estadounidenses es la menos restrictiva, la más costosa y la segunda más grande por inscripción.
Según un informe de 2025, el costo del programa aumentó de menos de 500.000 dólares en el primer año a 3,9 millones durante el año escolar 2024-25, un incremento de siete veces. En esos cuatro años, la financiación estatal y la financiación federal única solo cubrieron alrededor del 35% de esos costos, obligando a los campus a absorber más de 4,7 millones de dólares.
Durante el año escolar 2023-24, los legisladores asignaron alrededor de 1,7 millones de dólares en fondos únicos de COVID y más de 400.000 dólares en fondos estatales continuos, lo que significó que el sistema educativo solo dejó de percibir 77.000 dólares en ingresos debido a la exención. Pero esos fondos de COVID ya no están disponibles.
El sistema educativo aseguró en un comunicado del 13 de julio que los datos preliminares para el año académico 2025-2026 muestran que la brecha de financiación se ha ampliado aún más.
Los líderes de educación superior han tomado medidas para intentar recortar el programa.
En 2025, los legisladores consideraron tres proyectos de ley (AB532, SB308 y AB397) que habrían reducido los costos de la exención al cambiar qué estudiantes, clases o programas podían cubrirse, o al devolverlo a un modo compensatorio. Los legisladores terminaron aprobando solo el AB397, que habría limitado la exención para nativos estadounidenses a los graduados de secundaria de Nevada que sean miembros o descendientes de un miembro de cualquier tribu reconocida a nivel federal, o miembros o descendientes de un miembro de una tribu que tenga su base total o parcial dentro del estado, independientemente de su residencia.
También habría convertido otros programas de exención en programas compensatorios. Pero el proyecto fue vetado por el gobernador Joe Lombardo, quien estaba preocupado de que el cambio “redujera la capacidad de los miembros de la Guardia para usar los subsidios para costos esenciales no relacionados con la matrícula, como alojamiento y comida”.
Anderson afirmó que apoyaba los esfuerzos del proyecto para limitar los tipos de tribus que califican a aquellas con una conexión con Nevada, pero que tiene sentimientos encontrados sobre la otra propuesta para reducir el programa.
El informe del Guinn Center encontró que los estudiantes eran conscientes de la incertidumbre sobre el programa, y algunos temían no poder terminar sus estudios si desaparece la financiación.
El informe también señala que, aunque la exención es muy generosa, no cubre por completo todos los costos educativos, como libros o vivienda. Oceguera expresó que pagar esos costos adicionales puede ser difícil para los estudiantes nativos que provienen de hogares rurales y de bajos ingresos.
Anderson acotó que la exención es otra razón más por la que el estado debería aprobar legislación para generar más ingresos para la educación; específicamente, esfuerzos para modificar el sistema estatal de impuestos a la propiedad que han fracasado en sesiones legislativas recientes.
Oceguera manifestó que los beneficios de la exención —mejorar la vida de los estudiantes nativos estadounidenses— supera sus costos.
“No solo esas personas luego contribuyen a la sociedad y quizá potencialmente a su propia tribu, sino que… también potencialmente no dependerán de la asistencia pública porque les hemos dado la oportunidad de obtener una educación, y han conseguido grandes carreras gracias a eso", destacó Oceguera. "No sé si se le puede poner precio a eso”.
Spute, la recién graduada de la Universidad de Nevada en Las Vegas, se encuentra en una encrucijada. Está considerando volver a la escuela para cursar una maestría y trabajar en la prevención del consumo de sustancias.
“En última instancia, quiero hacer algo que tenga un impacto positivo para mi tribu", declaró Spute. "Pero encontrar qué es eso será mi próximo desafío”.
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Esta nota fue originalmente publicada por The Nevada Independent y distribuida mediante una asociación con The Associated Press.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.











