La poliomielitis, una enfermedad infecciosa causada por el poliovirus, ha sido una amenaza para la salud pública durante décadas. Sin embargo, gracias a los avances en la medicina, se han desarrollado vacunas que han permitido controlar y casi erradicar esta enfermedad. Este artículo explora el desarrollo histórico de las vacunas contra la poliomielitis, desde los primeros intentos hasta las soluciones efectivas que conocemos hoy.
Los primeros intentos de vacunación
En 1936, Maurice Brodie, un investigador de la Universidad de Nueva York, intentó desarrollar una vacuna contra la poliomielitis utilizando virus inactivados. Aunque sus esfuerzos iniciales no lograron producir inmunidad, sentaron las bases para futuras investigaciones. Brodie probó su vacuna en sí mismo y en varios
niños, pero los resultados no fueron los esperados, ya que muchos desarrollaron reacciones alérgicas sin obtener inmunidad.
Simultáneamente, John Kollmer, un patólogo de Filadelfia, también intentó crear una vacuna, pero su fórmula fue acusada de causar casos de poliomielitis, algunos de ellos fatales. Estos primeros intentos, aunque fallidos, fueron cruciales para entender la complejidad de la enfermedad y la necesidad de un enfoque más seguro y efectivo.
Avances significativos en la investigación
En 1948, un equipo de la Universidad Johns Hopkins, liderado por Isabel Morgan, David Bodian y Howard A. Howe, logró vacunar chimpancés con virus inactivados, demostrando por primera vez la posibilidad de una vacuna efectiva. Este avance fue seguido por el trabajo de John Enders y su equipo en el Children's Hospital de Boston, quienes cultivaron con éxito poliovirus en tejido humano, facilitando la investigación de vacunas.
Estos descubrimientos permitieron identificar tres serotipos de poliovirus y la necesidad de que el virus estuviera presente en la sangre para causar parálisis. Además, se demostró que la administración de anticuerpos podía proteger contra la polio paralítica, lo que fue un paso crucial hacia el desarrollo de una vacuna efectiva.
La llegada de las vacunas efectivas
La primera vacuna contra la poliomielitis que tuvo éxito fue desarrollada por Jonas Salk en 1952. Esta vacuna, basada en virus inactivados, fue autorizada en 1955 y rápidamente se implementaron campañas de vacunación masiva. La vacuna Salk demostró ser efectiva en un 60 a 70% contra el poliovirus tipo 1 y más del 90% contra los tipos 2 y 3.
Ocho años después, Albert Sabin desarrolló una vacuna oral de virus vivos atenuados, que se convirtió en la opción preferida en muchos países debido a su facilidad de administración y efectividad. La combinación de estas dos vacunas ha sido fundamental para reducir drásticamente los casos de poliomielitis en todo el mundo, acercándonos cada vez más a la erradicación total de la enfermedad.
















