El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se presenta de diversas formas, cada una con características únicas que afectan el diagnóstico y tratamiento. La clasificación actual, según
el DSM-5, reconoce tres presentaciones principales del TDAH.
Presentación predominante hiperactiva/impulsiva
La presentación hiperactiva/impulsiva se caracteriza por una inquietud motora y una tendencia a actuar sin pensar en las consecuencias. Este tipo de TDAH es más común en niños pequeños y se prolonga en el tiempo, interfiriendo significativamente con el desempeño escolar. Los niños con esta presentación suelen mostrar comportamientos impulsivos y una necesidad constante de movimiento.
La hiperactividad se manifiesta en una actividad motora excesiva, especialmente en situaciones que requieren autocontrol. La impulsividad, por otro lado, se refiere a la tendencia a actuar en respuesta a estímulos inmediatos sin deliberación.
Presentación predominante con falta de atención
La presentación inatenta del TDAH se observa principalmente en los primeros años de la etapa escolar. Se caracteriza por dificultades para mantener la atención en tareas que no proporcionan un alto nivel de estimulación. Los niños con esta presentación suelen tener problemas de organización y una tendencia a distraerse fácilmente.
La falta de atención se refiere a una dificultad significativa para mantener la concentración en tareas que no ofrecen recompensas frecuentes. Esta presentación está más relacionada con problemas de memoria de trabajo y no tanto con la hiperactividad.
Presentación combinada
La presentación combinada del TDAH incluye síntomas de inatención y hiperactividad-impulsividad. Esta forma del trastorno es la más común y representa una combinación de los dos tipos de síntomas. Los individuos con presentación combinada experimentan dificultades tanto en el control de impulsos como en la atención sostenida.
Es importante destacar que la presentación del TDAH puede cambiar a lo largo del desarrollo de un individuo. No es raro que un niño evolucione de una presentación a otra, reflejando la naturaleza dinámica del trastorno. La comprensión de estas presentaciones permite un enfoque más personalizado en el tratamiento del TDAH, adaptándose a las necesidades específicas de cada paciente.






