Alaska, el estado más grande de los Estados Unidos, tiene una historia rica y compleja que se extiende desde su tiempo como territorio hasta su eventual admisión como estado. Este artículo explora los eventos clave que marcaron la transición de Alaska de un distrito a un estado, destacando los desafíos y cambios que ocurrieron durante este período.
Creación del Territorio de Alaska
El Territorio de Alaska fue oficialmente establecido el 24 de agosto de 1912, después de ser conocido como el Distrito de Alaska desde 1884. Este cambio fue resultado de la Segunda Ley Orgánica de 1912, que buscaba organizar mejor la administración del área. En ese momento, la población de Alaska era de aproximadamente 58,000 habitantes, y aunque hubo intentos de convertirlo en estado, la falta de interés
por parte de los residentes impidió que se concretara.
La visita del presidente Warren G. Harding en 1923 no logró aumentar el interés en la estadidad. A pesar de las divisiones internas, con Juneau como capital de la división más poblada, el control gubernamental seguía siendo un desafío, con 52 agencias federales gobernando el territorio.
Desafíos económicos y sociales
La Ley Jones de 1920 impuso restricciones comerciales que afectaron la economía de Alaska, obligando a que todas las mercancías fueran transportadas por compañías estadounidenses y pasaran por Seattle antes de continuar su envío. Esto creó una dependencia económica del estado de Washington y llevó a acusaciones de precios inflados por parte de las empresas de Seattle.
Durante la Gran Depresión, los precios del pescado y el cobre, vitales para la economía de Alaska, disminuyeron drásticamente. Esto resultó en una reducción de salarios y una disminución de la fuerza laboral. En 1935, el presidente Franklin D. Roosevelt intentó trasladar agricultores al valle Matanuska-Susitna para fomentar la autosuficiencia agrícola, pero la propuesta fracasó debido a prejuicios raciales y la creencia de que solo los habitantes de estados del norte podrían adaptarse al clima de Alaska.
Importancia estratégica y militar
La Segunda Guerra Mundial destacó la importancia estratégica de Alaska para los Estados Unidos. Desde junio de 1942 hasta agosto de 1943, los japoneses intentaron invadir a través de las islas Aleutianas, lo que llevó a la Batalla de las Islas Aleutianas. Este fue el primer intento de ocupación de suelo americano por un enemigo extranjero desde la guerra de 1812.
Finalmente, los japoneses fueron expulsados por una fuerza de 34,000 soldados estadounidenses. Además, durante 1945, Cold Bay se convirtió en la base para el Proyecto Hula, donde Estados Unidos transfirió buques a la Unión Soviética y entrenó a efectivos soviéticos, subrayando la importancia de Alaska en el contexto militar global.
















