El Retablo Mayor de la Catedral de Sevilla es una obra maestra de la escultura religiosa, considerada el mayor retablo de la cristiandad. Con sus impresionantes dimensiones y detallada iconografía, este retablo no solo es un tesoro artístico, sino también un importante recurso didáctico y evangelizador.
Características y Construcción
El retablo fue iniciado por el escultor hispano-flamenco Pedro Dancart en 1481 y se completó en 1564, tras más de 80 años de trabajo. Con 26 metros de alto, 18 de ancho y 5 de profundidad, el retablo está compuesto por más de 200 imágenes talladas en madera de nogal y castaño. Estas figuras representan diversos pasajes evangélicos, organizados en filas horizontales llamadas cuerpos.
La construcción del retablo involucró a varios artistas destacados,
como Alejo Fernández, Jorge Fernández, Roque Balduque y Juan Bautista Vázquez el Viejo. Cada uno de ellos contribuyó con su talento para crear un conjunto armonioso y lleno de detalles que capturan la esencia de la fe cristiana.
Iconografía y Significado
El retablo se lee de abajo hacia arriba, con el cuerpo central siendo un poco más ancho que el resto. Las figuras aumentan de tamaño conforme se asciende, manteniendo una perspectiva visual coherente. En la cúspide del retablo se encuentra un antiguo Cristo crucificado del siglo XIV, conocido como Cristo del Millón.
En la parte más baja del retablo, en el centro del banco, está ubicada la talla de la Virgen de la Sede, del siglo XIII, que da nombre al templo. Debajo de esta imagen hay un sagrario de plata, realizado por Francisco de Alfaro en 1593, que complementa la riqueza visual del retablo.
Impacto y Conservación
El Retablo Mayor no solo es una obra de arte impresionante, sino también un símbolo de la devoción y el fervor religioso que ha caracterizado a Sevilla a lo largo de los siglos. Su detallada iconografía ha servido como herramienta de enseñanza y reflexión para generaciones de fieles.
La capilla donde se encuentra el retablo está cerrada por una gran verja de hierro forjado y dorado, fabricada en la primera mitad del siglo XVI. Esta reja, junto con el retablo, ha sido objeto de cuidadosas restauraciones para preservar su belleza y significado histórico.
El Retablo Mayor sigue siendo un punto focal de la Catedral de Sevilla, atrayendo a visitantes de todo el mundo que buscan admirar su esplendor y profundizar en su rica historia religiosa.













