La Capilla Real de la Catedral de Sevilla es un lugar de gran importancia histórica y cultural. Situada en la cabecera de la catedral, esta capilla ha sido el lugar de descanso final para varios monarcas de Castilla y León. Su relevancia no solo radica en su arquitectura, sino también en las figuras históricas que allí reposan, convirtiéndola en un panteón de realeza.
Historia y Construcción
La construcción de la Capilla Real se prolongó durante casi un siglo, comenzando en 1489 y finalizando en 1575. Durante este tiempo, varios arquitectos y maestros de obras participaron en su diseño y edificación. Entre ellos se encuentran Enrique Egas, Juan de Álava, Juan Gil de Hontañón y Martín de Gainza. La capilla fue concebida para albergar los restos de la realeza castellano-leonesa,
y su construcción fue supervisada por figuras como Alonso de Covarrubias y Hernán Ruiz el Joven.
La capilla fue diseñada con una planta cuadrada y un testero semicircular, con dos capillas laterales y sacristías. Su espacio central está cubierto por una bóveda semiesférica decorada con bustos de reyes y discos. La reja que cierra el paso a la capilla fue diseñada por Sebastián Van der Borcht en 1766, y es un ejemplo de la rica ornamentación que caracteriza a este espacio.
Monarcas Sepultados
La Capilla Real es el lugar de descanso de varios monarcas importantes. Entre ellos se encuentran Fernando III de Castilla, Alfonso X de Castilla y Pedro I de Castilla. Estos reyes, junto con otros miembros de la realeza, eligieron la catedral de Sevilla como su lugar de sepultura, lo que refleja la importancia de la ciudad y su catedral en la historia de España.
En 1877, los restos de Pedro I de Castilla y su hijo Juan de Castilla fueron trasladados a la capilla desde el convento de Santo Domingo el Real de Madrid. Este traslado fue parte de un esfuerzo por reunir a la familia real de los reyes Alfonso XI y Pedro I en un solo lugar.
Elementos Artísticos y Culturales
Además de su función como panteón, la Capilla Real alberga importantes obras de arte. El retablo principal, realizado por Luis Ortiz de Vargas entre 1643 y 1649, contiene la imagen de la Virgen de los Reyes, patrona de Sevilla. Esta imagen, junto con otras esculturas y decoraciones, muestra influencias del gótico francés y del barroco.
La urna de San Fernando, una obra maestra de la orfebrería barroca, es otro elemento destacado. Realizada por Juan Laureano de Pina, esta urna de plata sobredorada alberga los restos del rey Fernando III, y es un símbolo de la conexión entre la monarquía y la ciudad de Sevilla.









