La gestión del tiempo no es un concepto universal; varía significativamente según las diferentes culturas. Las diferencias culturales en la forma de concebir el tiempo pueden afectar a la manera de gestionarlo. Estas visiones culturales influyen en cómo las personas valoran y utilizan su tiempo, afectando tanto a la vida personal como profesional.
La visión lineal del tiempo
En América y en la mayoría de los países del norte de Europa, como Alemania, Suiza o Reino Unido, predomina la percepción lineal del tiempo. Esta visión considera el tiempo como un flujo continuo de un momento al siguiente. Las personas en estas culturas tienden a valorar mucho la gestión del tiempo productivo y a evitar decisiones o acciones que resultarían en desperdiciar el tiempo.
Esta visión lineal
del tiempo se correlaciona con que estas culturas sean más "monocrónicas", es decir, que prefieran hacer solo una cosa a la vez. En general, esta visión cultural lleva a centrarse mejor en cumplir una única tarea, y de ahí, a una gestión del tiempo más productiva.
La visión multitarea del tiempo
Por otro lado, en las culturas del sur de Europa, como España, Portugal o Italia, predomina la visión multitarea del tiempo. En estas culturas, las personas tienden a ser más felices cuantas más tareas realizan a la vez. Prefieren hacer múltiples tareas simultáneamente, lo que se conoce como ser "policrónicas".
En estas culturas, las personas tienden a menudo a emplear tiempo en cosas que consideran más importantes, como acabar las conversaciones sociales. En entornos empresariales, a menudo se presta poca atención al tiempo que duran las reuniones, mientras que sí se considera importante que la calidad de la reunión sea alta. En general, estas culturas se centran más en la sinergia y la creatividad que en la eficacia.
La visión cíclica del tiempo
Finalmente, en la mayoría de los países asiáticos, incluidos Japón y China, se tiene una visión cíclica del tiempo. En estas culturas, el tiempo no se considera ni lineal ni relacionado con los acontecimientos. Como días, meses, años, estaciones y acontecimientos ocurren regular y repetitivamente, el tiempo se ve como cíclico.
Por ello, no se considera que se desperdicie, ya que siempre vuelve, puesto que hay una cantidad ilimitada. En estas culturas, es más importante completar correctamente las tareas, y la mayoría de la gente, antes de actuar, pasará más tiempo pensando en sus decisiones y el impacto que tendrán.















