MATARÓ/MADRID, 20 jul (Reuters) - Los aficionados españoles ondeaban banderas y vitoreaban en las calles del barrio donde creció el joven delantero español Lamine Yamal, tras la victoria de su selección por 1-0 ante Argentina en la final del Mundial celebrada el domingo.
Lamine, de 19 años, aprendió a jugar al fútbol en las calles de Rocafonda, un barrio obrero y multiétnico de Mataró, una ciudad costera situada a unos 30 kilómetros al norte de Barcelona.
Los vecinos de Rocafonda, entre los que se encuentran su abuela y un primo, siguen considerando a Lamine, que juega con la selección española y en el Barcelona, como uno de los suyos.
En la cancha del barrio, donde Lamine perfeccionó sus habilidades de niño, hay un mural dedicado al jugador, que
es un símbolo de lo que se puede lograr.
Lamine, que nació en España de padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, nunca ha olvidado sus raíces.
A lo largo de su carrera, ha rendido homenaje a Rocafonda con su característico gesto de la mano "304" tras marcar goles, en referencia al código postal del barrio.
Durante el Mundial, ha lucido una cinta para el pelo con la inscripción "Rocafonda", ha llevado las banderas de los países de origen de sus padres en las botas y ha afirmado que el fútbol es un ejemplo de integración racial y social.
Mientras tanto, en el corazón de Madrid, miles de personas celebraban en las calles después de que La Roja hiciera realidad el sueño de alzarse con el trofeo tras un gol de Ferran Torres en la prórroga.
Envuelta en los colores rojo y dorado de las banderas españolas, la afición cantaba y bailaba en las calles de la capital española, coreando "Campeones, campeones".
Tras un tenso partido que se prolongó hasta la prórroga, los aficionados estallaron de alegría en ciudades y pueblos de toda España al sonar el pitido final en Nueva York.
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, publicó en la red social X: "¡SOMOS CAMPEONES DEL MUNDO! ¡Enorme nuestra Selección! Gracias, equipo".
En Barcelona, donde muchos de los jugadores de la selección española militan en el equipo campeón de LaLiga, algunos lanzaban fuegos artificiales y celebraban la victoria en las playas al comienzo de lo que prometía ser una larga noche de festejo.
La policía de Bilbao identificó a cinco personas que intentaron interrumpir la retransmisión del partido en una pantalla gigante.
(Reporte de Graham Keeley; edición de Ed Osmond; edición en español de Jorge Ollero Castela)








