MATARÓ/MADRID, 20 jul (Reuters) - Miles de personas bailaron en las calles, lanzaron fuegos artificiales y bengalas rojas en Madrid mientras la fiesta se prolongaba hasta la madrugada del lunes, después de que España venciera a Argentina por 1-0 y se proclamara campeona del mundo.
Agitando banderas rojas y doradas, españoles y aficionados de todo el mundo vieron cómo La Roja hacía realidad el sueño de ganar el trofeo por segunda vez tras un gol de Ferran Torres en la prórroga en Nueva Jersey.
Mientras las bengalas rojas surcaban la noche y los juerguistas cantaban "Viva España", Mario, de Barcelona, contó que había viajado desde la capital catalana a Madrid para ver el partido.
"He venido en coche desde Barcelona y me he venido para ver el partido
aquí, con la afición española en Madrid, porque soy de Barcelona. Y mañana esperaremos a los jugadores aquí para celebrarlo con ellos", declaró a Reuters.
Islem tomó un vuelo desde Túnez a Madrid para animar a España en la capital española.
"Sé que ha merecido la pena y sabía que iban a ganar. ¡Viva España!", afirmó.
Álvaro, que había venido desde Málaga a Madrid para ver el partido en una pantalla gigante, se sintió abrumado por la victoria de España.
"Estoy muy feliz. ¡Es precioso!", dijo a primera hora del lunes por la mañana.
Tras un partido tenso que se prolongó hasta la prórroga, los aficionados estallaron de alegría en ciudades y pueblos de toda España al sonar el pitido final en Nueva York.
En Barcelona, donde muchos de los jugadores de la selección española militan en el equipo campeón de LaLiga, los juerguistas lanzaron fuegos artificiales y celebraron en las playas al comienzo de lo que prometía ser una larga noche de festejos.
Los aficionados españoles ondearon banderas y vitorearon en las calles del barrio donde creció el joven delantero español Lamine Yamal.
Lamine, de 19 años, aprendió a jugar al fútbol en las calles de Rocafonda, un barrio obrero y multiétnico de Mataró, una ciudad costera situada a unos 30 kilómetros al norte de Barcelona.
UNO DE LOS SUYOS
Los vecinos de Rocafonda, entre los que se encuentran su abuela y un primo, siguen considerando a Lamine, que juega con la selección española y el Barcelona, como uno de los suyos.
En el campo del barrio, donde Lamine perfeccionó sus habilidades de niño, hay un mural dedicado al jugador, que es un símbolo de lo que se puede conseguir.
Lamine, que nació en España de padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, nunca ha olvidado sus raíces.
A lo largo de su carrera, ha rendido homenaje a Rocafonda con su característico gesto de la mano "304" tras marcar goles, en referencia al código postal del barrio.
Durante el Mundial, ha lucido una cinta para el pelo con la inscripción "Rocafonda", ha llevado las banderas de los países de origen de sus padres en sus botas y ha afirmado que el fútbol es un ejemplo de integración racial y social.
Pedro Sánchez, el presidente del Gobierno español, publicó en la red social X: "¡¡Somos campeones del mundo!! ¡Enorme nuestra Selección! Gracias, equipo".
El presidente de EEUU, Donald Trump, y Sánchez, que han mantenido una relación fría, se dieron un breve apretón de manos antes del partido, según informó el periódico español El País.
(Reporte de Graham Keeley; edición de Ed Osmond; edición en español de Paula Villalba)








